viernes, 28 de febrero de 2014

sujétame un rato este sol, te dije y ya jamás volví

será que mi cansino caminar 
no ronda por la puerta de 
aquello que llaman amor, 
y en el alféizar me quedé, 
mirándote al pasar, queriéndote ofrecer 
el pienso de tan lejos que no pudo ser, 
y te quiero contar que nada me amparó, 
así que mal y tarde te pido, 

quédate hasta el día que lluevan pianos, 
quédate hasta que yo dé mi brazo a retorcer, 

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