lunes, 31 de diciembre de 2012

pongamos que hablo de que esto no es otro estúpido balance de fin de año.

Y de los creadores de "Balance de un año que llega, folla y se va", llega "Esto no es un estúpido balance de fn de año". Es menos retórico, pero más directo.
Pues nada, podría empezar con " ooooh ha sido un año blablablá que me ha aportado blablablá con sus cosas blablablá y también blablablá pero de todo puede sacarse blablablá..", ¡a la mierda! Os aconsejo pinchar la "X" roja de la esquinita de la pantalla, que vayáis a google y pongáis necesitoamigosymoñadas.blogspot.com.es y con chocolate podréis llorar agusto. Aquí no. 
Algo que tengo que destacar es que los cabrones de mis amigos, que tanto me llaman negra y tanto bromean con que soy de la selva, van a tener razón en el fondo porque algo de maya tengo que tener. Toda la bobada esta del fin del mundo tuvo que ser un "no hay huevos" de mi tribu porque este año para mí ha sido... ¿cómo era? ¿Esas tres palabras absurdas unidas con la única intención de excusarse porque no hemos salido todos en llamas y han metido la pata con el coñazo que han dado respecto al fin del mundo? Ah, sí, "fin de ciclo". Pues vaya fin de ciclo literal. No sé si a los años se les aplaude o esas cosas, pero al 2012 habría que hacerle la ola porque ha venido cargado de forma que el pobre parecía un rey mago de la Casa Real. Cosas buenas y malas, no me meto a discutirlas, pero ha sido un año largo como un día sin pan en casa de Falete. Madrugo para estudiar pero tengo que asumir que me tiro más tiempo "refrescando" en twitter que prestando atención a mis apuntes. Hoy la oleada de tweets con balances sobre el año es, como poco, pesada. Al final del día se convertirá en vomitiva, por eso prefiero hoy pasar del tema. Me fastidie o no yo también haré un repaso mental del año. Tengo lagunas mentales que no terminan hasta haber acabado Selectividad, de una tal Isabel II que era muy cerda me acuerdo, pero no sé por qué, o de un tal L'Hopital que jugaba al dominó con la ADNpolimerasa III. Y de muchos nervios, muchos esfuerzos y la mayoría mermados, pero otros objetivos conseguidos. ¡COÑO, mi fiesta de los dieciocho! Con diferencia la mejor, pero los cabrones de mis amigos me aplastaron la cara contra una masa de nata, chocolate en polvo y galleta blanda. Ñam, desde entonces tengo la mirada más dulce que nunca. 
Y zas, me veo saltando por un acantilado en Mallorca. A continuación me quedo destrozada de cintura para abajo, maldiciendo en griego y en arameo. Y como siempre cada vez que despega un avión necesito cortarle la circulación de las manos a alguien, no puedo evitarlo. 
Me olvidaba de que no quería ser plasta y de que no era un estúpido balance. Como no es un estúpido balance solo quiero quedarme con lo importante: me reencontré con gente importante para mí, me atreví a meterme en la carrera de la Obregón, conocí mejor a mis amigos y a no tan amigos, di pasos de los que no me creía capaz y en general, crecí algo (literalmente también, ejem, pedazo de bola deja de comer YA). No sufriendo poco, pero sí riendo mucho. Y eso es lo importante. 

No sé cómo habrá sido vuestro año. No voy a dar detalles sobre el mío, todos los que lo han vivido conmigo conocerán algo. Y yo hago la composición completa. Si alguien quere preguntarme, estaré celebrando Nochevieja.

Solo me gustaría que todos los que me quieran sean como mi gata, que acude a mí: cuando tiene hambre, cuando tiene ganas de beber, cuando tiene frío y cuando yo esté enferma. No necesito más, que acudan a mí cuando me necesiten. Fin.
Feliz año 2013 a todos.