Y sin pensarlo dos veces volvería a nacer, para inconscientemente
tomar alguna que otra decisión distinta, o por alguna casualidad en un segundo
cambiar el curso de las cosas. En otro sitio quizá. En otro
tiempo. Es pensarlo y
desearlo
y
más aún sabiendo
que no es posible, y no da consuelo que
solo queda salir de esta con lo que tienes
y poco más.
Tengo afortunadamente mucho, muchísimo, con la gente que tengo, pero es posible que hoy
tanta lluvia me empañe la razón y todo
esté borroso. A mi lado está
el orgullo, disfrazado de amor propio y, a pesar
de que está dispuesto a pegarse la fiesta del año conmigo, solo pienso en que desearía
estrangularlo
y
enterrarlo
para que se lo coman los gusanos.
Seguro que el mamón resucita tarde o temprano, pero le faltarán pedazos de cuerpo, eso seguro…