domingo, 31 de marzo de 2013

Pongamos que hablo de... alternativas.


Y sin pensarlo dos veces volvería a nacer, para inconscientemente 

tomar alguna que otra decisión distinta, o por alguna casualidad en un segundo 


cambiar el curso de las cosas. En otro sitio quizá. En otro 

tiempo. Es pensarlo y 

desearlo 
y
 más aún sabiendo 
que no es posible, y no da consuelo que
 solo queda salir de esta con lo que tienes 
y poco más. 

Tengo afortunadamente mucho, muchísimo, con la gente que tengo, pero es posible que hoy
 tanta lluvia me empañe la razón y todo 
esté borroso. A mi lado está

 el orgullo, disfrazado de amor propio y, a pesar 
de que está dispuesto a pegarse la fiesta del año conmigo, solo pienso en que desearía
 estrangularlo 
y
 enterrarlo



 para que se lo coman los gusanos. 

Seguro que el mamón resucita tarde o temprano, pero le faltarán pedazos de cuerpo, eso seguro…

lunes, 18 de marzo de 2013

Pongamos que hablo de... un chinazo.

Sienta bien poner los pies en la tierra tras muchas horas volando, siempre que tu próximo destino sea recoger las maletas. Pero cuando has estado días volando, volando, y no anclada en un tubo de metal con motor, poner los pies en la tierra se hace, cuanto menos, extraño.
Y sin embargo, en el fondo me alegro, porque ya no tengo miedo a caer con el suelo bajo mis pies. Porque una vez ya he ascendido y sé lo que es la caída todo se ve desde otra perspectiva.
Me he dado cuenta con asombro de que los palos me sientan bien, me veo más fuerte, menos vulnerable, capaz de mucho más, como si la herida se hiciese callo rápidamente o como si tuviese un centenar de obreros trabajando a brazo partido para levantar un muro en torno a mi corazón. 
Hoy no voy a escribir hasta la "hora pi".   Me despido intentando no llenar de ceniza la cama , con la voz de Kase-O de fondo, y las ganas de despertar mañana sabiendo que he dejado mi primer año de carrera, que al siguiente  todo será distinto, y aunque todo siga igual, es otro paso.

Bonita, hay que ser más desconfiada.

domingo, 17 de marzo de 2013

Pongamos que hablo de... tatuajes.

Anoche me acosté pensando que hay dos palabras que me tatuaría con fuego: coraje, para tenerlo; y desarraigo, porque me sobra. Y de algún modo encontrar el equilibrio entre las cosas.

Anoche me acosté pensando que he vivido mucho entre algodones y que todo lo que me pasa es por culpa de mi poca constancia. Sólo soy capaz de ver el lado bueno de la gente y me llevo palo tras palo, como grandes retrocesos que me devuelven a mi posición de desconfiada. 

Anoche vacié una caja de lexatín y esta mañana me he despertado. Por fortuna o por desgracia, si he podido con eso creo que puedo con bastantes cosas más, gilipollas.

Anoche me di cuenta de que paso de un extremo a otro con mucha facilidad, y esto me hace sentir una extraña felicidad, esa misteriosa felicidad al verte herida, sola, engañada, pero fuerte.

domingo, 3 de marzo de 2013

Pongamos que hablo de... nudillos.

Rabia: no porque tus palabras estén llenas de hipocresía. Rabia porque por haberlas creído es culpa mía...